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Desde hace años vivimos en un constante debate sobre si la pizza debe o no llevar piña. Esta polémica tiene su origen en los años 50 cuando a un alemán se le ocurrió añadir esta fruta a una rebanada de pan tostado.

Se trata del televisivo chef Clemens Wilmenrod, creador de la llamada Toast Hawaii a base de piña, jamón y queso gratinados sobre una rebanada de pan. Se le asocia como responsable de esta idea, por la similitud de su creación con la “pizza hawaiana”.

El debate en torno a este ingrediente ha llegado a tal punto que el presidente de Islandia llegó a decir que, si por él fuera, prohibiría la piña en la pizza en su país.

Los detractores de la pizza con piña afirman que los principales problemas son su excesivo dulzor que no combina con el tomate y el queso mozzarella, y que está húmeda por lo que ablanda la base de la pizza.

Según una encuesta realizada por el periódico 20minutos a un total de 17.743 personas, casi un 43% afirma que la piña destroza el sabor del resto de ingredientes. Sin embargo, el porcentaje más alto (un 45,4%) opina que la piña aporta un sabor original a la pizza. El porcentaje restante se muestra más neutral, opinando que no les disgusta el sabor de la piña en la pizza, pero si pueden evitarlo lo hacen.

Y tú, ¿eres de pizza con piña o sin ella?